Estoril, Cascais y Playa de Guincho

Estoril

Estoril es una elitista población costera, situada a 25 kilómetros de Lisboa. Es un destino vacacional exclusivo para pocos bolsillos y a la moda.

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Los palacios y las villas de lujo son características de Estoril que fue destino de nobles y familias ricas europeas, entre ellos la Familia Real española, que tuvieron que exiliarse durante la posguerra. Durante la Segunda Guerra Mundial fue destino de los espías nazis e ingleses, que se refugiaban y divertían en en el Casino de esta elegante villa.

Si os gusta la Fórmula 1 y el GP de motos os sonará Estoril por su autódromo, en el que se han celebrado varias carreras.

Dejamos el coche aparcado a unos metros de su famoso Casino. Como veréis es bastante grande y cuenta con un bonito jardín. Dentro podréis disfrutar con sus espectáculos nocturnos, o cenar en uno de sus fabulosos restaurantes, y jugar en sus máquinas tragaperras.

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Desde allí llegamos por un túnel hasta la  famosa playa de Tamariz. Esta es la playa más conocida de Estoril y por tanto la más frecuentada, aunque es bastante tranquila. Tiene muchos bares y chiringuitos donde tomar algo en un buen ambiente con vistas al Atlántico.

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Veremos desde aquí el Chalet Barros, también conocido como el castillo de Estoril por su aspecto de fortificación medieval. Joao Martins de Barros lo mandó construir  en 1894 sobre las ruina de un antiguo fuerte.

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Cascais

La tranquila población de Cascais ha sido destino de gente pudiente es su Marina, donde podemos ver lujosos yates.

A las afueras del núcleo urbano de Cascais se encuentra el mirador natural de la Boca do Inferno.  Ofrece  unas vistas impresionantes de los acantilados.

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Entre estos acantilados destaca la Boca do inferno, un agujero formado por la erosión del oleaje, que junto a las lluvias han generado cuevas y cavidades en el interior de las rocas calizas. Hay varias leyendas,  una cuenta que hechicero abrió un gran agujero para engullir a unos enamorados.146

Cuando llegamos el mar estaba en calma, de modo que se podía observar la gruta. En cambio cuando el mar esta bravío, la gruta se cubre de espuma de las olas y producen un ruido ensordecedor, que dicen que es el mismísimo demonio gritando.

Playa de Guincho

Desde allí podemos hacer una excursión a la playa de Praia do Guincho, que esta a unos 6 kilómetros. Para llegar hasta allí sino tenéis coche, podéis llegar en autobús que salen muy cerca de la estación de tren. Aunque la forma más divertida es llegar con el servicio gratuito BiCas (Bicicletas de Cascais). Hay cuatro puntos de recogida, entre ellos la estación de tren. Toda la costa se puede recorrer sin peligro por el carril bici.

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Praia do Guincho es una bonita playa donde las olas rompen con fuerza. Esta característica hace que sea visitada por gran número de aficionados al surf. Además aquí se organizan numerosos campeonatos a lo largo de la temporada. Allí mismo tendrás empresas donde alquilar el equipo si te animas a practicar. Si decides bañarte simplemente, tener cuidado con las olas, y para las chicas, llevar un bikini que sujete bien, si no queréis perderlo por el agua jeje.

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Guincho cuenta con otro aspecto característico, las dunas que le rodean. La zona cuenta con tres caminos de madera, con una extensión de unos 2 kilómetros.

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Durante el recorrido, podréis encontrar señales con indicaciones, donde pone la distancia a la que se encuentran y los minutos que se tarda andando hasta cada lugar.

Terminamos el día en la playa hasta que casi se va el sol..

¡Nos vemos en la siguiente parada!

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