Visitar el Vaticano en un día

La Ciudad del Vaticano es un país independiente cuyo territorio se encuentra dentro de la ciudad de Roma.  Su extensión no llega al medio kilómetro cuadrado y cuenta con apenas 900 habitantes. Este pequeño país guarda algunos de los tesoros más preciados del mundo y alberga la basílica cristiana más grande, San Pedro del Vaticano.

Ciudad del Vaticano

¿Cómo llego?

En transporte público puedes llegar  en autobús o metro.

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–  Autobús número 64. Sale desde el exterior estación de Termini y llega hasta San Pedro.

–  En Metro es la Línea A, parada Ottaviano-San Pietro-Musei Vaticani. El metro te deja a unos 10 minutos de  los Museos del Vaticano.

Consejos para realizar vuestra visita:

  • El primer consejo que te da todo el mundo es comprar las entradas por internet para evitar las colas. En nuestro caso no puedo recomendar eso ya que no había absolutamente nada de cola. Así que recomendaría ir el sábado antes de final de mes, ya que ese domingo es gratuito y la gente se espera a ir ese día en lugar del sábado.Plaza del Vaticano
  • Cuidado con la vestimenta para entrar en la basílica,  ya que no se permite ir con pantalones y faldas muy cortas, así como con camisetas de tirantes.
  • No llevar bultos grandes, como maletas o mochilas, porque tendrás que dejarlas en consigna, y supone volver atrás en tu visita al terminar. No hay problema en meter pequeñas mochilas o bolsos.
  • Ir al wc antes de empezar la visita en los Museos Vaticanos, porque puede pasar un buen rato antes de que encontréis los siguientes.
  • No llevar navajas, ni otro tipo de objetos punzantes, ya que habrá que pasar controles de seguridad.

¿Qué ver en un día en el Vaticano?

Nos levantamos pronto para empezar la visita a primera hora de la mañana por los Museos Vaticanos.

Es tan grande que falta varios días para poder contemplar todos, así que lo mejor es llegar con una idea básica de qué salas se quieren visitar. Nosotros empezamos sin organización previa, y al final acabamos saturados, y Nicko hasta mareado.

Vaticano

Para nosotros lo imprescindible son:

Las salas del Museo Gregoriano Egipcio, se hallan reunidos monumentos y restos del antiguo Egipto, procedentes de Roma y Villa Adriana  y otras pertenecientes a colecciones privadas adquiridos en el siglo XIX.

El Museo Gregoriano Etrusco, reúne objetos que a partir de 1828 fueron hallados en las excavaciones de las antiguas ciudades de la Etruria meridional.

El Museos de Antigüedades Clásicas, son principalmente museos de esculturas, que acogen reproducciones realizadas en mármol, y en menor medida en bronce, por artistas y artesanos de la cultura griega y romana.

Las estancias de Rafael, eran parte de los aposentos situados en el segundo piso del Palacio Pontificio, escogidos por Julio II della Rovere para su residencia personal y utilizados también por sus sucesores.

Capilla Sixtina

Las estancias desembocan en la Capilla Sixtina, el gran tesoro del museo. Como decíamos el día que fuimos no había demasiada gente, pero es posible, que en temporada alta es posible que llegar hasta la Capilla Sixtina se haga cola. Se debe recorrer más de 1 kilómetro por el interior del museo y una vez pasada la Capilla Sixtina es casi imposible volver atrás, ya que la visita al museo está organizada básicamente en sentido único.

En la Capilla Sixtina, no está permitido hacer fotos y los vigilantes son muy estrictos en este punto.

Después de dejar la Capilla Sixtina, tocaría seguir caminando por cada pasadizo y salón admirando cada detalle.

Para terminar salimos a la inmensa Plaza de San Pedro. Las dimensiones de la plaza son espectaculares: 320 metros de longitud y 240 metros de anchura. En las liturgias y acontecimientos ha llegado a albergar más de 300.000 personas.

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La construcción de la plaza se realizó entre 1656 y 1667 de la mano de Bernini, con el apoyo del papa Alejando VII.

Lo más impresionante de la plaza, además de su tamaño, son las 284 columnas y 88 pilastras que bordean la plaza en un pórtico de cuatro filas. En lo alto de las columnas hay 140 estatuas de santos realizadas por los discípulos de Bernini.

 Plaza de San Pedro Vaticano

En el centro de la plaza destaca el obelisco y las dos fuentes. El obelisco, de 25 metros de alto, fue llevado a Roma desde Egipto en 1586.

Fuente Vaticano

Aquí vemos a unos miembros de la Guardia Suiza, el cuerpo militar encargado de la seguridad del Papa y de la Santa Sede. El jefe ceremonial de la Guardia Suiza es el Papa, soberano de la Ciudad del Vaticano.

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Finalmente entramos en la Basílica de San Pedro, donde además de admirar cada escultura y tallado se puede subir a lo alto de su cúpula.

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Si viajáis en temporada alta tendréis tiempo de contemplar la plaza durante un buen rato mientras haces cola para poder pasar el control de seguridad que da acceso a la Basílica.

Basílica Vaticano

En su interior se pueden ver La Piedad de Miguel Angel, el baldaquino de Bernini o las monumentales tumbas papales.

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Agotados terminamos nuestra visita en este pequeño país, y ponemos el punto y final a nuestro interrail.

¡Nos vemos en la siguiente parada!

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