Visitando playas en invierno

Vamos a visitar varias playas y comenzamos por la Playa Gulpiyuri, la cual tiene de llamativa que es una playa de interior. Para llegar cogemos la Autovía del Cantábrico hasta el pueblo de Naves (está a 14 kilómetros de Llanes). Cogemos la salida 313 – Naves/Villahormes/Hontoria.

Ya veremos allí las indicaciones hacia la playa. Seguimos por un camino asfaltado que después se acaba. Hay que dejar el coche ahí y seguir caminando a pie por un camino de tierra unos 200 metros.

Gulpiyuri se formó por el efecto erosivo del mar sobre la roca, produciendo cavernas bajo el suelo que, cuando se hunden, reciben el nombre de dolinas. La playa mide menos de 50 metros de longitud pero es de una belleza increíble. Es una playa aparentemente cerrada donde el agua del mar entra hasta ella a través de un túnel que hay entre las rocas. Su peculiaridad y belleza hicieron que fuera declarada Monumento Natural. Playa Gulpiyuri

 

Continuamos el camino hasta la Playa de las Cuevas del Mar. Con un total de 125 metros de longitud y forma triangular, es una playa muy concurrida en verano, de fácil acceso a través de la carretera que procede de Nueva. Esta playa tiene la peculiaridad que debido a la acción combinada del mar y del río han ido abriendo unas cavidades en los roquedos, haciendo de este paraje un lugar de singular belleza.

Playa de las Cuevas del Mar

Al ser diciembre nos quedamos sin poder bañarnos, pero allí se pueden hacer muchas cosas, como por ejemplo escalar por alguno de sus ariscos acantilados. Nosotros pudimos ver como un chico estaba practicando allí.

En nuestro caso visitamos la cueva que sirvió de casa. No sabemos con exactitud quien lo construyó pero Nicko tiene la teoría que fueron los propios escaladores.

Playa de las Cuevas del Mar

Para terminar el día decidimos ir a Ribadesella, donde nos costó bastante aparcar y luego que nos dieran mesa para comer. ¡Al final cuando quisimos terminar eran las 17 de la tarde!

Como veréis la estructura urbana de Ribadesella está condicionada por un puente que divide en dos el puerto pesquero.

Ribadesella

Para nuestra próxima visita tenemos pendiente la subida a la Ermita de Nuestra Señora de la Guía, ya que desde allí hay unas vistas bellísimas. Al terminar tan tarde de comer, dimos un paseo por el centro y por el paseo marítimo.

Puerto de Ribadesella

Ya cuando empezaba a anochecer (es lo malo de viajar en invierno, que a las 18 ya no tienes luz) decidimos retomar la vuelta para Llanes y poder descansar un poquito antes de salir a cenar en nuestra última noche.

Puerto de Ribadesella

¡Nos vemos en la siguiente parada!

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